Edición nº 01

Especial

Psiquiatría intensiva

Internación psiquiátrica. Uno de los asuntos más controvertidos de la reforma del  modelo de atención de salud mental de Brasil. En nombre de la libertad de los pacientes, hay personas que defienden su extinción, a pesar de que es un recurso terapéutico y un acto médico útil para el buen pronóstico de pacientes con trastornos graves que exigen atención especializada y constante.

Pero la internación es importante exactamente para brindar autonomía a los portadores de enfermedades graves.  Cabe recordar que se indica el procedimiento cuando el paciente puede presentar un comportamiento de riesgo para su familia y para si mismo o si la capacidad de entender la necesidad del tratamiento se ve disminuida.  João Alberto Carvalho, presidente de la Asociación Brasileña de Psiquiatría explica, “En estos casos, el deber del  médico es ayudar al paciente a la recuperar la libertad de pensar y actuar”.

Según Carvalho, el procedimiento es similar al que se adopta en otras especialidades. “Existen enfermedades que exigen, en momentos determinados, un cuidado especial con seguimiento técnico calificado.  Son situaciones que se dan en varias especialidades médicas.  Lo importante es saber que nunca se debe impedir que el paciente tenga acceso al tratamiento adecuado”.

Uno de los argumentos utilizados por los que defienden el fin de las internaciones psiquiatricas en Brasil es afirmar que la Ley 10.216/2001, que rige la protección y los derechos de los portadores de trastornos mentales y brinda orientaciones sobre el modelo de atención en salud mental en el país, determina la extinción de las camas hospitalarias.  Sin embargo la afirmación es falsa.  El 4to artículo del texto contempla la necesidad de internación en casos graves y presenta algunas especificaciones: “La internación, en cualquier modalidad, se indicará sólo cuando los recursos extra hospitalarios sean insuficientes”.

Antecedentes
La Ley 10.216/2001 fue aprobada tras prolongados debates sobre el modelo anterior de atención que tenía como referencia a los hospitales grandes, que en algunas ocasiones no brindaban un tratamiento de calidad.  La Asociación Brasileña de Psiquiatría fue una de las primeras entidades que abordó el tema y que defendió el tratamiento con base en la comunidad.

Por lo tanto, el instrumento legal es el resultado de un proceso que comenzó en 1989, con un Proyecto de Ley que proponía la clausura de los hospitales psiquiátricos y la subordinación de los actos médicos a un equipo multiprofesional y a la Promotoría Pública.  En 1995, la Comisión de Asuntos Sociales del  Senado Federal no aprobó dicho proyecto que fue sustituido por otro basado en pruebas científicas disponibles y aprobado, tras algunos años de tramitación, por ambas cámaras legislativas.

En el documento “Directrices para un Modelo de Asistencia Integral de Salud Mental en Brasil”, creado por la ABP en 2006 se incluye una evaluación del proceso.  “Una redacción realista y contemporánea prevaleció en el acto legislativo aprobado, al brindarle al enfermo mental las garantias de todo ciudadano, inclusive cuando mantiene el derecho que le asiste a todo  tipo de atención, de diversos niveles de complejidad y no excluye a la internación psiquiátrica”.

Pasados ocho años, a pesar del  avance técnico, se critica la conducción de la reforma asistencial promovida por el Ministerio de Salud, entre otras cosas, por la clausura de centros de internación.  En la actualidad existen 0,23 camas por mil habitantes.  De acuerdo con el Ministerio, el índice ideal es de 0,45.  “Uno de los problemas principales es el cierre indiscriminado de hospitales.  Sería más lógico, barato y efectivo reformar y adaptar instituciones y profesionales.  Además, el proceso no contempló la creación de servicios sustitutivos”, explicó João Alberto Carvalho.

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